lunes, 5 de diciembre de 2011

El dolor del parto.

La intención de ese escrito no es demonizar la anestesia epidural, ni exaltar el dolor del parto. Me gustaría que fuese una reflexión, el hecho de plantear alternativas para hacer que la vivencia del parto sea lo más humana posible,así como analizar los pros y los contras de cada opción.
El dolor representa sin duda la parte más característica del parto, sobre el que se ha investigado mucho, se ha hablado, debatido, estudiado. Es sin duda, la parte más temida en nuestra sociedad, por miles de mujeres. Ya que nos han educado de una manera tal para evitarnos el sufrimiento, que todo dolor es malo, y que en la sociedad desarrollada no tendríamos por qué sentirlo, con todos los medios que disponemos...
Este temor al dolor del parto, se nos ha grabado desde niñas a lo largo de los siglos (“parirás con dolor” como se nos condenó en el principio de la Creación...),y de esta manera nos condiciona la futura vivencia de nuestro parto.
El uso de la analgesia epidural lleva a las mujeres a imaginar un parto sin dolor, pero este anhelo se verá traicionado, ya que no siempre está disponible (contraindicaciones médicas, el anestesista está ocupado en otra intervención de mayor prioridad...), pero es que nunca debería administrarse hasta que el trabajo de parto está establecido, y la mujer ha alcanzado una cierta dilatación cervical. Por lo que la primera etapa de parto la vivirá con dolor, con un dolor al que no la habían preparado (ya que ella había tachado la opción de “parir sin dolor”), que siente injusto, inhumano. Y al rechazarlo le duele todavía más.
Estas mujeres no están motivadas, se sienten engañadas, y no desarrollan mecanismos internos para sobrellevarlo mejor. 
Por contra, las mujeres que menos sufren son aquellas que están más motivadas, están preparadas para el dolor, lo aceptan y usan mecanismos para llevarlo mejor. 
Durante mis días en paritorio, he visto que no existe una alternativa real a la analgesia epidural. O la usas o estás condenada a un parto con un dolor atroz debido a la inmovilidad, a las posturas anti-fisiologicas en las que se “obliga” a parir a las mujeres. Existe una falta de formación por parte de los profesionales que trabajamos con mujeres que están pariendo, en cuanto a alternativas, al manejo del dolor no farmacológico.
Y esto es una llamada de atención a nuestro gremio, es nuestra obligación estar al día, estudiar, leer artículos en los que nos enseñen a acompañar mejor a las mujeres.
Por contra, tengo que decir que no hay suficientes matronas en los paritorios para garantizar una atención a la pareja de calidad, que hacemos lo que podemos; que muchas nos formamos, y nos interesamos en esta faceta del parto, que realmente tenemos motivación, y sentimos pasión por nuestro trabajo...
Esto es una primera toma de contacto sobre el dolor del parto, ya iré escribiendo más. Que tengais un buen día, Sara.

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