domingo, 15 de enero de 2012

EJERCICIO EN EL EMBARAZO

Hasta hace no mucho, el embarazo se consideraba una enfermedad, y si la situación económica de la mujer lo permitía; ésta se tiraba los nueve meses en una reposo relativo-absoluto; sin ninguna base científica.
Incluso ahora, en las amenazas de aborto del primer trimestre, se está replanteando la efectividad del reposo absoluto en el mantenimiento de la gestación.
Posteriores estudios, demostraron que el ejercicio controlado no sólo era inocuo para la mujer, sino que le reportaba múltiples beneficios a ella, al feto, mejoraban la respuesta del organismo al parto,  y la recuperación postparto era más llevadera.
Entonces se ponía énfasis en la natación y en el caminar 20-30 minutos al día, sin duda son ejercicios aeróbicos de bajo impacto bastante seguros si se practican de forma regular y evitando intensidades elevadas. Es muy recomendable practicarlos con una frecuencia de 3-4 veces por semana, para conseguir un aumento de la resistencia, de la capacidad cardiovascular y respiratoria; pero no trabajan de manera específica en los cambios del cuerpo de la mujer embarazada. Es decir estos ejercicios son buenos para todo el mundo, y no sólo durante la gestación.
En los últimos tiempos se han ido incorporando ejercicios que trabajan específicamente el suelo pélvico, haciendo a la mujer consciente de los músculos que lo componen, le enseñan a moverse, mantienen la postura. Estas nuevas disciplinas incorporadas en la época prenatal, van a intentar paliar las molestias secundarias a los cambios corporales de la gestante (lumbalgias, estreñimiento, insominio, dolores articulares....), es decir es un trabajo mucho más global y más específico; que se puede combinar con el ejercicio aeróbico que antes mencionado. 
Me estoy refiriendo al Pilates prenatal, yoga para embarazadas, danza del vientre,
aqua-gym, siempre coordinados por una matrona; o profesional cualificado para el manejo de los cambios y peculiaridades de una mujer embarazada, trimestre a trimestre.
Las ventajas de hacer ejercicio durante el embarazo son muchas:
Incrementa la autoestima minimizando la depresión y la ansiedad
Ayuda a mantener un ritmo de aumento de peso adecuado
Mejora la condición cardiovascular y muscular.
Favorece la corrección postural.
Disminuye las molestias digestivas
Reduce el malestar relacionado con el embarazo: aumento de peso y volumen, menor coordinación, apatía
Aumenta el bienestar psicológico.
La recuperación tras el parto es más rápida
Se acelera la recuperación del peso anterior al embarazo
Incrementa tus niveles de energía y de bienestar
Mejora la calidad del sueño
Sirve como entrenamiento para el parto
En Pilates se usan pelotas grandes para ejercitar todo el cuerpo. La esferodinamia tiene las siguientes propiedades:
Sentada en una de estas esferas, las caderas quedan más altas que las rodillas y la pelvis se coloca en una posición que facilita la acomodación del bebé en la posición óptima para el nacimiento.

La elasticidad de las pelotas absorbe el impacto del peso, previniendo o aliviando los dolores de espalda. Al ser inestables por su forma, estimulan el tono muscular para mantener alineada la columna y el cuerpo en equilibrio, ejercitando una postura favorable también para la época de lactancia.

Haciendo pequeños movimientos de rotación se moviliza la pelvis y la cintura, aliviando la tensión lumbar y de las articulaciones sacroilíacas.

Al estar sentada sobre la pelota, se pueden practicar fácilmente los ejercicios kegel.

El periné es una de las zonas que más atención requieren en la mujer embarazada ya que tener control conciente de estos músculos ayudará a su relajación en el período expulsivo del parto y a una buena recuperación de su tonicidad en el puerperio.

En el trabajo de parto

Durante el trabajo de parto, permanecer sentada sobre esta pelota es mucho más cómodo que usar un asiento duro, la cama o el suelo, permitiendo moverse o cambiar de posición más fácilmente, irguiéndose o reclinándose hacia adelante, buscando un apoyo para brazos y cabeza mientras la gravedad favorece el descenso del bebé y el flujo de sangre hacia la placenta, para su óptima oxigenación.

Al no tener respaldo permite que se pueda masajear la espalda y la cintura, lo cual ayuda a la relajación entre las contracciones durante el período de dilatación del trabajo de parto.

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