lunes, 27 de febrero de 2012

¿Cómo saber si mi bebé mama lo suficiente?



Es una gran preocupación que invade frecuentemente a las madres, tanto primerizas como no.
En esta entrada he intentado recoger aquellas pistas que nos orienten, y a la vez nos dejen un poco más tranquilas con respecto a este tema. Sin embargo recalcar que lo esencial en la crianza es el sentido común, dejarnos guiar por lo que nuestro instinto nos dicta. Al fin y al cabo es nuestro hijo, y nadie le conoce mejor que su madre, no?
Los signos que indican que nuestro bebé está tomando suficiente leche son los siguientes:
Ganancia de peso: Durante la primera semana después del parto un bebé puede llegar a  perder hasta un 10% de su peso al nacer, esto se considera fisiológico. Normalmente ese peso lo suelen recuperar alrededor de las 2-3 semanas. Los bebés amamantados suelen (pero no siempre) engordar más rapidamente que los alimentados con leche artificial durante los primeros 2-3 meses. Después suelen ganar peso más lentamente. Si un bebé no engorda o pierde peso puede ser debido a que no recibe leche suficiente (aunque se deberían considerar otros factores como alergias, enfermedades, etc).
Es importante que sepamos que cada bebé es diferente en cuanto a su desarrollo, y si no aumenta de peso según los percentiles estipulados, pero sin embargo cumple los requisitos de los que hablaremos más adelante, es posible que esté bien alimentado.
Ojos: Un bebé que recibe leche suficiente debería tener los ojos húmedos mientras que si sufre de deshidratación suele tener los ojos hundidos.
Piel: Una piel suave e hidratada indica que la ingestión de líquidos es la correcta. Un bebé que no recibe leche suficiente puede estar pálido con la piel muy seca, arrugada y que se magulla facilmente. Si el bebé sufre de deshidratación la piel perderá su turgencia, es decir, perderá su elasticidad normal y si se pellizca, queda pinzada en lugar de volver a posición de forma rápida.
Expresión facial: Un bebé que está bien hidratado muestra interés en mirar a su madre o a cualquiera que lo tenga en brazos. Un bebé desinteresado puede indicar que no está recibiendo leche suficiente. A veces los bebés que no reciben leche suficiente tienen una expresión de ansiedad en la cara.
Frecuencia de las tomas: Los recién nacidos suelen amamantar entre 8-12 veces en 24 horas durante las primeras semanas. Algunos bebés necesitan amamantar cada hora, sobre todo durante una crisis o brote de crecimiento. Sin embargo, si un bebé parece que tiene hambre una 1/2 hora después de una toma puede ser debido a que no está recibiendo leche suficiente (sobre todo si la madre tiene los pezones doloridos o agrietados). Aunque algunos bebés sí que amamantan frecuentemente y no necesariamente es debido a que tienen hambre sino que usan el pecho como un chupete, es decir usan el pecho para reconfortarse. Ésto es normal y uno no debe preocuparse, es mejor poner el bebé al pecho cuando lo pide que sustituirlo por un chupete.
Patrón de sueño: Un recién nacido que duerme mucho. Cada bebé tiene su propio patrón de sueño y los intervalos entre toma y toma varían. Sin embargo, muchos bebés que amamantan tienen un período de sueño largo en 24 horas (de 3-5 horas) normalmente por las mañanas. Los recién nacidos suelen (y deben) mamar mucho por las noches porque es cuando los niveles de prolactina (hormona que estimula la producción de la leche) son más altos. Este período de tomas nocturnas puede durar hasta los 4 meses. Además, la mayoría de los bebés tienen por lo menos un período en el que amamantan constantemente, normalmente por las noches (entre las 6-10 de la tarde/noche). Durante este período es imposible saber cuándo una toma termina y otra empieza porque el bebé mama de forma constante (de los dos pechos). A medida que el bebé crece suele dormir menos.
Llanto: El llanto no suele ser un signo de hambre fiable. Algunos bebés lloran mucho, no necesariamente porque no están recibiendo leche suficiente. El llanto inmediatamente después de una toma no indica necesariamente que el bebé tiene hambre. Sin embargo, un llanto débil puede ser indicativo de deshidratación.
Producción de orina: La orina que produce un bebé bien hidratado debería oler muy poco y ser de color amarillo muy claro. Si la orina es de color amarillo oscuro y huele mal (a amoniaco) o si no hay orina puede ser debido a que el bebé no recibe leche suficiente.
Y para desmitificar algunas de las creencias falsas acerca de la lactancia materna, expliquemos algunos de los signos que nos pueden hacer inferir que nuestra producción de leche no es suficiente.
El bebé amamanta de forma frecuente: La leche materna se digiere en 1 1/2 – 2 horas por lo que los bebés necesitan amamantar frecuentemente.
El bebé, de repente, aumenta el número y/o la duración de tomas: Esto se debe normalmente a un brote de crecimiento. Suele durar unos 2-3 días pero a veces duran hasta una semana. Si hace mucho calor, el bebé también aumenta el número de tomas para saciar su sed.
El bebé mama muy a menudo y está irritable por las tardes/noches: Esto es normal. A ciencia cierta no se sabe por qué ocurre pero hay distintas teorías:
  • Una de ellas es que la madre tiene un volumen de leche menor hacia el atardecer (lo cual desespera al bebé y quiere amamantar constantemente).
  • Sin embargo, el Dr Peter Hartmann (un investigador sobre la lactancia materna) descubrió que éste no es el caso. El Dr Hartmann dice que hacia el atardecer el flujo de la leche suele ser más lento y eso es lo que frustra al bebé.
  • Otra explicación es que el bebé llora y mama mucho debido a que su sistema nervioso es inmaduro.
  • Por último, otra teoría es que los bebés que viven en los países occidentales no tienen tantas oportunidades de mamar muy a menudo durante el día (en algunos países, los bebés suelen ser llevados por las madres en portabebés y por tanto amamantan continuamente) y necesitan recuperar esas tomas perdidas por la noche.
  • Además el cólico del lactante se suele dar al atardecer, y es muy reconfortante para el bebé succionar.
Las tomas no son tan largas como antes: A medida que el bebé crece su succión es más efectiva y puede extraer la leche de forma más rápida.
El bebé se traga un biberón de leche artificial o leche materna extraída inmediatamente después de una toma: Sin embargo, esto no indica que la madre no tiene leche suficiente. La razón por la un bebé es capaz de tomarse un biberón entero de leche (materna o artificial) es porque la tetina, que es más dura que el pecho, hiperestimula la succión del bebé al tocarle el paladar superior. Otra razón que obliga al bebé a comenzar la succión con un biberón es que cuando el biberón se mete en la boca del bebé, ésta se llena de leche obligando al bebé a tragar. El tragar obliga al bebé a succionar de nuevo, lo cual, a su vez, extrae más leche y el bebé traga otra vez. Esto puede llevar a la errónea creencia de que el bebé tiene mucha hambre porque la madre no tiene leche. Otro problema es que la leche en el biberón (sobre todo la artificial) tiene la misma consistencia (al contrario que la leche materna que tiene más grasa hacia el final de la toma) por lo que no obliga al bebé a sentirse saciado (se dice que es el contenido en grasa lo que hace que el bebé se sienta saciado y deje de mamar).
Los pechos no tienen pérdidas de leche o pierden poca leche: Esto es debido a que los pechos son más efectivos en la producción de la leche.
Los pechos son más blandos: Normalmente ocurre a partir de las 6 semanas. Esto no indica que la madre no tenga leche suficiente, sino que los pechos solo producen leche cuando el bebé la necesita.
La madre no siente la subida de la leche o no la nota como la notaba antes: Muchas mujeres nunca llegan a sentirla, lo que es independiente de la cantidad producida.
La madre no produce mucha leche o no produce leche alguna cuando la intenta extraer (de forma manual o con un sacaleches): Muchas mujeres son incapaces de extraer leche, incluso aunque tienen mucha leche. La habilidad de extracción de leche depende mucho de la técnica o del sacaleches utilizado.

Un saludo, Sara
www.matronamadrid.com

jueves, 23 de febrero de 2012

Los galactogogos. Amigos de la lactancia materna, o no tanto...

La producción de leche, básicamente, y  una vez que la lactancia se ha establecido se basa  en la estimulación del pezón de la mamá por parte de su hijo. Esta simple acción pone en marcha una cascada de hormonas que posibilitan la lactancia.
Sin embargo algo que preocupa demasiado frecuentemente a las madres es la sensación de que no producimos suficiente leche, algo que muchas veces es totalmente subjetivo, no deja de ser una sensación (como puede ocurrir en las llamadas “crisis de crecimiento”).
Desde el inicio de la humanidad, o casi, se han usado en diferentes culturas hierbas cuyas propiedades, supuestamente, eran la de aumentar la producción de la leche materna; es lo que conocemos como galactogogos.

La mayoría de estas sustancias no han sido evaluadas científicamente, por lo que desconoce su efectividad real. 

Por otro lado contamos con los medicamentos, existen algunos que como efecto secundario conllevan un aumento en la producción de prolactina, como son la domperidona y la metoclorpamida. Otros que se usan también son  la sulpirida y clorpromazina.
Estos fármacos son mucho más eficaces que las plantas medicinales, y su eficacia ha sido probada en numerosos estudios. Su prescripción ha de ser realizada por un médico, siempre tras la evaluación y corrección de todas las posibles causas tratables de leche insuficiente. Es necesario un seguimiento médico, vigilando los posibles efectos secundarios

Antes de utilizar un galactagogo, es preciso abordar las cuestiones referidas a la evaluación, corrección de algún factor modificable como  la frecuencia y meticulosidad del vaciamiento de la mama. La medicación nunca debería reemplazar la evaluación y consejo sobre los factores modificables. Al igual que con otros medicamentos utilizados por mujeres que se encuentran amamantando, es preciso realizar un atento seguimiento tanto de la madre como del bebé. 

Sin embargo estos remedios de la abuela, no son todos tan seguros como parecen, o su efecto no es deseado. Analicemos los más usados:

 ¿Que sabemos de los galactogos? E.Romano Santos, B. Fdez-Gonzalez y cols.


Un saludo, Sara

martes, 21 de febrero de 2012

Cuando la tristeza inhibe la lactancia

                                                              EN EL HOSPITAL



La lactancia con Violeta fue perfecta desde el primer momento que me la entregaron, una compenetración impresionante. Yo estaba orgullosa de las dos, de ella y de mi. Eran nuestros momentos, ya que al ser la segunda, Diego de dos años demandaba mucho mi atención.
A los dos meses de nacer Violeta, fuimos con Diego (el mayor) al neuropediatra por un tema de hipo recurrente que tenía locos a los pediatras. De paso le comenté mis preocupaciones acerca del desarrollo de Diego, desde mi punto de vista atípico; y desde el punto de vista de la pediatra “algo lento, pero normal”.
No se me olvidará en la vida cuando pronunció las palabras, que cayeron como una losa: “vuestro hijo tiene un autismo”. Menudo peso me echaron encima, menos mal que estaba con Jorge, que me cogía la mano y me reconfortaba. Fue un jueves.
Ese fin de semana lo revivo con tanta tristeza... Yo no podía para de llorar al mirar a Diego (¿Cómo podía ser? ¿Tan deseado, tan estimulado, tan perfecto para mi?), y Violeta tampoco. Puede que sintiera mi dolor, eso es lo que pensaba. Se agarraba a mi pecho con desesperación, y no la consolaba. En principio pensé que yo le influía con mi estado de ánimo, pero el domingo por la tarde me di cuenta que no había mojado apenas el pañal en todo el día. Me presioné el pecho, y lo que normalmente hubiera sido una fuente, ahora eran apenas unas gotas. Me la metí en mi cama por la noche, pero no dormimos bien.
Por la mañana fuimos a ver a la enfermera, para que pesara una tetada y salir de dudas.
Apenas 30gr salieron de mi pecho, una miseria para Violeta. Y yo me sentí aún peor.
La enfermera me animó a continuar estimulandome, y me dijo que tomara levadura de cerveza, que aumentaría mi producción de leche.... No fue suficiente y me tuve que enfrascar en la ardua tarea de la relactación.
Mi siguiente entrada sin embargo será sobre los galactagogos, sustancias naturales o no que estimulan la producción de leche materna.
Un saludo, Sara.

lunes, 20 de febrero de 2012

Esos "problemillas" asociados a la lactancia










Un poco en clave de humor, casi negro... Seguro que todas nos hemos visto en una o varias de las situaciones que describe.


Un saludo, Sara

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Mi bebé pasa hambre? (Cuando pensamos que no tenemos suficiente leche).

Todas las mujeres son potencialmente capaces de producir leche. Los dos factores que más preocupan a las mamás es la calidad de su leche, pero sobretodo la cantidad. Me voy a referir a este último.
La hipogalactia verdadera se da en contadas ocasiones, y el origen suele ser claro:
  • Síndrome de Ovario Poliquístico
  • Hipotiroidismo no tratado/ diagnósticado
  • Reducción mamaria
  • Necrosis de la adenohipófisis materna, como consecuencia de una hemorragia masiva durante el parto (Síndrome de Sheehan).
En los dos primeros supuestos, el tratamiento hormonal adecuado, va a posibilitar una normalización hormonal, y como consecuencia la producción de leche se va a ver regulada.
En el caso de reducción mamaria, dependerá del tipo de cirugía practicada. Es verdad que se tiende a respetar las glándulas y los conductos se intentan mantener, sin embargo aunque se seccionen, se ha visto que con el tiempo muchos de ellos se vuelven a recanalizar. Por eso es importante valorar cada caso, incluso es recomendable que se asesoren con grupos de apoyo, o profesionales previo al parto.
El último caso es el más drástico, ya que la “muerte” hipofisaria supone una imposibilidad para la lactancia, ya que a nivel hormonal no hay secreción de prolactina. Es preciso la intervención y valoración del endocrino.
Como hemos visto, estos casos no son los más habituales en el día a día, desgraciadamente sí que es común escuchar o presenciar casos de fracaso de lactancia por una percepción, por parte de la madre, de que sus hijos pasan hambre.
Pero si analizamos, a lo mejor lo que la mujer percibe como una escasa producción de leche, es un problema de imposición de horarios, mala técnica, frenillo lingual corto y sobretodo recomendaciones contradictorias por parte de la familia, profesionales....
Muchas tienen unas expectativa erróneas de la crianza (aprendida, vista en películas...), esperamos bebés que coman puntualmente, y cada tres horas; que además duerman entre toma y toma; y encima que no lloren. Este ideal ocurre en contadas ocasiones, y el llanto del bebé genera tanta ansiedad, que lo primero que se nos viene a la cabeza es que tiene hambre. Y no caemos en que es el llanto la forma principal de comunicación de nuestros pequeños, y que nos quieres transmitir tantas cosas....
En fin que al llanto habría que dedicarle otro apartado, ya que me parece tan fascinante... Y desquiciante para tantos... 
Un saludo, Sara.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuando dar de mamar duele.


Existen algunos dolores en el pezón que son muy desconcertantes, ya que pueden estar acompañados o no por grietas, con eritema (rojo) y edema (inflamado) o con pezones que a simple vista están sanos. Además no mejoran con una posición óptima de la boca del bebé con respecto al pecho.
Suele coincidir con el reflejo de eyección (salida de la leche), y podemos notar como nuestro bebé no mama a gusto, está más irritable, succiona con cierta desazón. Incluso puede llegar a rechazar el pecho más afectado (muchas infecciones alteran el sabor de la leche, volviendola más salada).
Esto frustra a las madres, y muchos profesionales podemos dar consejos contradictorios. Es importante hacer una buena anamnesis: descripción del dolor, factores que lo agravan o mejoran, si ha tomado algún tratamiento oral o tópico para otros problemas, o para intentar paliar el dolor.
Tenemos que saber que  en  la leche de la mujer conviven múltiples bacterias en armonía, sin embargo , en determinadas situaciones una de ellas puede multiplicarse de manera excesiva, alterando la flora existente. Es una infección.
Las manifestaciones son diversas:una como sensación de quemazón, dolor intenso y pinchazos al amamantar (parece como si nos clavaran alfileres hacia dentro del pecho), y la otra puede generar un cuadro agudo, con fiebre muy alta y una zona roja, caliente y dolorosa en uno de los cuadrantes del pecho . Ambas situaciones son diferentes manifestaciones de mastitis, pero me voy a centrar en la primera, que es la que más confusión suele crear.
Hasta ahora, se solía hacer un diagnóstico de Candida (hongos), cuando la madre acudía a la consulta de matrona o ginecólogo. Dando antifúngicos tópicos a madre y bebé, y en casos resistentes también orales a la mamá. Sin embargo, recientes estudios han visto que este tratamiento empírico no es correcto, ya que la leche materna no es un buen medio para el crecimiento de este hongo; y en muy pocos casos lo aislaremos.
Es preciso un cultivo de leche, para determinar cual es el mejor tratamiento. Es España no está extendida esta forma de actuar, aunque algunas comunidades, como Cataluña y Asturias, se está trabajando para implementar un protocolo adecuado desde la sanidad pública.
¿qué podemos hacer mientras esperamos el resultado?
Usar discos aireadores. Si se usa una pomada antibiótica, ésta permanezca más tiempo en la piel del pezón y también evitará el roce y el arrancamiento de costras al retirar los discos absorbentes. También existen a la venta en farmacias discos protectores de hidrogel para pezones dañados que pueden ser de utilidad en estos casos.

Técnica de la compresión del pecho
. De esta manera, conseguimos que el bebé ingiera mas cantidad de leche en menos tiempo.

Lactancia diferida (temporal):si el dolor es tan importante que no puedes consentir la succión del niño,  te extraes la leche y se la das al bebé, preferiblemente con un método que no sea el biberón para prevenir dificultades de agarre debido a un síndrome de confusión tetina-pezón.
Una pezonera de tamaño adecuado puede ayudar a algunas madres con pezón plano o corto cuyos hijos tienen anquiloglosia o retrognatia, pues se alarga el pezón y el roce en el punto S (donde se junta el paladar duro con el blando), favoreciendo así una succión más eficaz.
No aplicar la propia leche para curar los pezones, ya que en presencia de infección puede resultar contraproducente.

Lavar muy bien las manos antes y después de amamantar.

Cambiar a menudo los discos empapadores.

Tomar alimentos fermentados como chucrut (col alemana fermentada), quesos muy curados (parmesano reggiano y similares), kéfir y encurtidos (pepinillos en vinagre, pickles, etcétera).

La vitamina C puede ayudar a fortalecer las defensas de tejidos y mucosas.
Una vez obtenido el resultado, el médico indicará el tratamiento adecuado, y el tiempo y forma de aplicación , suele tratarse de antibióticos. No es preciso abandonar la lactancia en ningún caso. 
Juan Miguel Rodríguez, microbiólogo de la Universidad Complutense de Madrid, y su equipo han demostrado que, en el caso de infecciones leves y moderadas, funciona (aunque de forma más lenta) la administración a la madre de probióticos como lactobacilos, tomados tres veces al día. Los efectos se notan a partir de una o dos semanas de administración. 

También es posible tratar estas afecciones con extracto de semilla de pomelo en cápsulas, a la venta en farmacias y herbolarios. Pero este tratamiento tiene ciertas limitaciones: no hay pruebas científicas publicadas sobre su eficacia, sólo parece funcionar en infecciones leves o moderadas y a largo plazo, cuando se llevan más de dos semanas de tratamiento.
Un saludo, Sara.

lunes, 13 de febrero de 2012

Naturalmente, lactancia materna

Voy a compartir con vosotr@s un vídeo precioso sobre la lactancia materna. Aquí lo importante no es la técnica, la postura del bebe o la mamá... Es simplemente un grupo de madres que nos enseñan como dan ellas de mamar a sus hijos. Son imágenes llenas de ternura, de vida.
 Ya me contaréis que os parece....


Un saludo, Sara

jueves, 9 de febrero de 2012

¿El suelo pélvico?

El suelo pélvico es un grupo de músculos y tendones que cierran la cavidad del abdomen por su parte inferior y que sujetan y mantienen en su posición natural a la vejiga de la orina, el útero, la vagina y el recto en contra de la gravedad.
Normalmente estos músculos no se ejercitan de forma voluntaria, por ello muchas mujeres y hombres no son conscientes de su localización anatómica.
Las disfunciones o debilidades de la musculatura del suelo pélvico ocasionan una mala posición de los órganos que sostiene, y esto puede derivar en problemas de incontinencia urinaria, prolapsos vaginales, disfunciones intestinales o disfunciones sexuales como el vaginismo, la dispareunia (dolor durante la penetración vaginal), la disminución en la intensidad de los orgasmos o la ausencia completa de los mismos.
La incidencia de los problemas de debilidad del suelo pélvico afectan a un gran número de mujeres. Se piensa que alrededor de un tercio de las mujeres sufren algún tipo de disfunción.
El ejercicio de la musculatura del suelo pélvico no surge de forma espontánea por lo que si no se ejercita voluntariamente mediante ejercicios específicos poco a poco puede ir debilitandose. Además existen varias causas y factores de riesgo que inciden o agravan su deterioro: la edad, el número de partos, el estreñimiento crónico, la obesidad, algunas prácticas deportivas o enfermedades respiratorias crónicas 
Si nos centramos en el embarazo y postparto el fortalecimiento de los abdominales y del suelo pélvico te ayudará a :
- Eliminar o evitar la incontinencia agravada por el peso del bebé sobre tu vejiga durante el embarazo.
- Facilitar el parto al producirse menos desgarros (y posiblemente evitar una episiotomía) con menor dolor tras el parto.
- Incrementar la circulación sanguínea en la zona rectal, ayudándote a curar más rápidamente un desgarro o episiotomía y reducir la posibilidad de hemorroides.
- Evitar el prolapso (salida de sitio) del útero, vejiga y otros órganos de la zona, después de tener al bebé.
- Volver a tus actividades normales después del parto sin temor a la incontinencia cuando rías, tosas, estornudes o saltes.
- Incrementar el placer sexual. Los ejercicios de Kegel son esenciales para tonificar los músculos vaginales y volver a una vida sexual normal tras el parto.
La incontinencia tras el parto afecta alrededor del 30% de las mujeres, y las hemorroides a un 50% de las embarazadas. Ambos problemas pueden evitarse haciendo ejercicios de Kegel cada día.
¿Como tonificar el suelo pélvico?
No es extraño que dada la gran incidencia en la población especialmente femenina existan unidades médicas especializadas en el tratamiento del suelo pélvico, y congresos dedicados en exclusiva a este tema. Y cada vez hay un mayor número de estudios centrados en la asistencia y especialmente en la prevención de estos problemas.
Lo primero será reconocer cuales son los músculos que debo ejercitar, para ello existen dos técnicas sencillas. La primera es deteniendo la micción a intervalos. Si puedes hacerlo, incluso aunque sea parcialmente, habrás localizado los músculos que deberás ejercitar para los ejercicios de Kegel. Siéntate con las piernas confortablemente abiertas, intenta detener la orina y vuélvela a dejar fluir sin mover las piernas. Si puedes hacerlo sin esfuerzo, es que tienes músculos pélvicos fuertes. Haz esta prueba únicamente para reconocer los músculos; no la realices habitualmente como un ejercicio más ya que podría causarte una infección de orina, y a la larga se ha visto que cortar el chorro miccional de manera habitual puede conllevar a incontinencias por rebosamiento (justo lo contrario que queremos evitar).
Otra forma de identificación consiste en insertar un dedo limpio  o el pene de tu pareja en la vagina e intentar apretarlos. Si notais algún movimiento muscular es que has dado con él. Intenta repetirlo tantas veces al día como puedas, empezando por unas 50 hasta alcanzar las 300 al día. A medida que tu musculatura esté más tonificada, podrás notar que aprietas más.
Otra manera de ejercitar la zona es con el uso de bolas chinas, su uso se remonta a la China Imperial: existe una leyenda que dice que fueron  creadas debido al irrefrenable deseo sexual de un importante emperador. Los consejeros del emperador diseñaron unas bolas de marfil que introducidas en la vagina preparaban a las concubinas para tener relaciones con el emperador sin que éste tuviese que entreternerse en los preliminares sexuales.
También se atribuye su uso a las Geishas, que podrían haberlas utlizardo para fortalecer su musculatura pélvica, y como juego erótico. De ahí que también se conozcan como bolas de geisha.
 Lejos de estas anecdotas, las bolas chinas se usan como entrenamiento del suelo pélvico. Éstas suelen ser 2 bolas unidas mediante un cordel que la mujer introduce en la vagina y que, normalmente, tienen en su interior otras bolas más pequeñas, creando un vacío en el interior. Mediante el movimiento las bolas interiores golpean con las exteriores y realizan una especie de efecto vibratorio. Suelen ser bastante cómodas, pero la musculatura pélvica al igual que cualquier otra estructura muscular necesita un entrenamiento paulatino. No te puedes plantear correr una maratón sin antes haber entrenado una buena temporada. Con las bolas chinas debes seguir pautas similares, comenzar con unos pocos minutos al día, e ir incrementando el tiempo poco a poco.

 Yo recomendaría comenzar a usarlas en casa, realizando los ejercicios de Kegel hasta ser capaces de sujetarlas, y a partir de entonces se pueden llevar puestas en cualquier sitio.
En uno de los estudios científicos que se han hecho con bolas chinas y que tuvo  resultados muy positivos la pauta que se utilizó fue la siguiente: Durante la primera semana las llevaron puestas 15 minutos, las siguientes semanas 30 minutos. Las bolas las llevaban mientras realizaban cualquier tipo de tarea doméstica, y no las utilizaron durante la menstruación. En menos de 3 meses los resultados en la reducción de la incontinencia urinaria fueron espectaculares. Las pérdidas de orina se redujeron a la quinta parte.
Como propuesta , os invito a acudir al Taller de Suelo Pélvico y reeducación perineal, que se va a hacer en Madrid los días 20 y 22 de marzo de 17-19 horas. Si estáis interesadas,me podéis mandar un mail, y os informo del lugar y precios. Mi dirección es saramatrona@gmail.com
Un saludo, Sara.

lunes, 6 de febrero de 2012

Parir en casa: Es seguro llevar a tu hijo en coche?

El pasado 23 de enero Caroline Lowell, destacada defensora australiana de los partos domiciliarios, fallece mientras da a luz en su casa. 
Al hilo de la tormenta de noticias desatada por su muerte, se ha vuelto a “reabrir una polémica”, según dice la prensa, sobre la seguridad de los partos en casa. Sinceramente pienso que en mi medio, es decir: la matronería y la obstetricia, esta discusión es un tema recurrente.
El jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario la Paz nos deja su punto de vista:  “es una triste noticia que en el siglo XXI una mujer sana muera en su casa dando a luz. Pero es doblemente triste pensar que puede que con la asistencia adecuada esa persona se hubiera salvado". No entiendo por qué, cuando se lleva a cabo alguna actividad, la que sea, que se sale de la ortodoxia existente, rápidamente se crean líneas de opinión a favor y en contra. Y en ambos bandos se alistan verdaderos “militantes” que van a defender una postura o la contraria, en ocasiones hasta el fanatismo. Este asunto no es menos, por supuesto. 
Yo no soy jefa de ningún Servicio y, desde luego, al tener menos edad, tengo menos experiencia que el doctor González. No voy a tener la osadía de emitir un juicio categórico del asunto porque, entre otras cosas, ni el doctor González ni yo conocemos las circunstancias que se dieron en el fallecimiento. Lo que sí puedo hacer es revisar e intentar explicar lo que dice la literatura científica actual al respecto de los partos domiciliarios. Y luego, que cada cuál juzgue lo que hay de verdad y lo que hay de folclore.
Si nos ceñimos a las bases de datos de Cochrane Library PLus y Medline, lo que vemos, en términos generales, es una clara tendencia a valorar como seguros los partos domiciliarios. ¿Pero todos los artículos tienen conclusiones en esa línea?. Claramente no.  Probablemente el artículo más citado y jaleado en los diferentes foros de los detractores del parto en casa sea el elaborado por Wax y sus colaboradores del Maine Medical Center de EEUU y publicado en American Journal of Obstetrics and Gynecology. Llega a una conclusión escalofriante:  que el nacimiento en el domicilio causa el doble de muertes de bebés que en el hospital.  El ensayo (un metanálisis de diferentes países de Europa y EEUU) incluyó 342.056 partos de bajo riesgo realizados en los domicilios y más de 207.551 nacimientos en hospitales. Según Wax, en un 0,2% de los partos en casa fallece el bebé frente a un 0,1% de entre los nacidos en hospital.
Desde que este artículo salió a la luz ha sido objeto de numerosas críticas acerca de la metodología utilizada. Diferentes estamentos científicos, matronas, ginecólogos y epidemiólogos, afirman que el estudio no cumple con los estandares internacionales, ni sigue las reglas establecidas por la Cochrane ni por el PRISMA para la realización de metanálisis. Elsevier, la editorial de la revista, decidió contratar a tres expertos en investigación para revisar el artículo, ellos encontraron errores en alguna herramienta usada por el equipo a la hora de seleccionar estudios para el meta-análisis, y de calculo a la hora de reflejar los resultados. Recomendaron a los autores publicar unas gráficas que apoyaran y facilitaran la interpretación de las conclusiones a las que habían llegado. Meses después el equipo de Wax las publicó en la versión on-line de la revista, y los gráficos no se correspondían con los resultados escritos en el artículo. Todavía no han dado una explicación.
En resumidas cuentas, se critican  los siguientes puntos:

- Los autores deciden incluir estudios por conveniencia. El metanálisis nunca menciona las conclusiones de aquellos estudios que, habiendo sido evaluados en el mismo, no apoyan su tesis, es decir, aquellos que no encuentran diferencia significativa alguna en morbilidad entre partos domiciliarios y hospitalarios. Nunca explica por qué son excluidos  en la elaboración.
- Algunos de los estudios citados adolecen de rigor en su diseño: en ningún momento diferencian entre parto en casa planificado y no planificado, es decir, mezclan aquellos partos en los que la mujer previamente ha sido valorada por un profesional entrenado (matron/a o ginecólogo/a) y es acompañada en su casa por el mismo durante el trabajo de parto de forma planificada y aquellos que suceden de forma abrupta: sencillamente no da tiempo a llegar a un centro adecuado. Estos últimos pueden suponer hasta un 25% de los que se incluyen en el grupo de “partos domiciliarios”
- Se nutre de estudios que mezclan partos de alto y bajo riesgo.
- Mezcla estudios rigurosos en cuanto al tamaño muestral y otras variables con otros con un diseño más que criticable, por ejemplo con una muestra de 11 unidades. 
- Llega a una conclusión completamente subjetiva: los buenos resultados de los partos domiciliarios se deberían a que las mujeres con menos riesgo se autoseleccionan para el parto en casa. A mi juicio y el de muchos profesionales, esto no invalida nada, lo que   debería hacer es comparar partos de bajo riesgo en ambos grupos. De hecho, un embarazo de riesgo o la previsión de alguna complicación durante el parto, ya de por sí son contraindicaciones para llevar a cabo un parto domiciliario.
-Reporta una tasa de cesárea hospitalaria del 9%, cosa que en EEUU es clara y documentadamente falsa. Este es uno de los puntos que más críticas ha desatado porque no se trata de un sesgo más o menos intencionado, sino de una falacia.
Aunque todo lo anterior hubiera sido tenido en cuenta y la metodología cuidadosa, existe otra fuente de error clara: para valorar  la mortalidad del recién nacido, el parámetro utilizado es la mortalidad neonatal (hasta los 28 días desde el nacimiento). Este dato, según el estudio, resulta apreciablemente mayor en los partos en casa, por lo que se concluye que este tipo de nacimiento es menos seguro que el hospitalario. Analicemos si esta aseveración puede estar apoyada en un sesgo: 
No es descabellado pensar que podemos esperar tendencias de comportamiento diferentes entre las familias que, hoy por hoy, optan por un parto en casa y aquellas que deciden parir en el hospital. Resulta plausible esperar que las familias que eligen parto en casas tienen más reticencia a acudir a un centro médico o a tomar algún tipo de medidas ante distinto síntomas que puede presentar un bebé en un momento dado (pérdida de peso, letargia, cianosis, rechazo de la succión,  cese o alteraciones en el llanto, distensión abdominal, diarrea, fiebre, vómitos, convulsiones, hipotermia,  irritabilidad, respiración acelerada o dificultosa, etc...). Por todo ello y, aunque no ha sido evaluado estadísticamente, es probable, que nos encontremos ante un factor de confusión, es decir: ¿hasta que punto la diferencia observada en mortalidad neonatal es debida al parto en sí y no a otros factores como la tendencia de las familias?
En otra línea, el centro de prevención y control de enfermedades de Canadá publica otro estudio en 2005 en la revista British Medical Journal. Los autores, tras evaluar los partos de 5418 mujeres de bajo riesgo llegan a la siguiente conclusión: no existían diferencias significativas en los índices de mortalidad perinatal, en el parto domiciliario y hospitalario. 
En 2009 se publica otro estudio en British Journal of Obstetrician and Gynecologist, compara la morbi-mortalidad en partos de bajo riesgo planificados en casa y en el hospital en los Paises Bajos. La conclusión: la misma.
Siguiendo el hilo de los estudios más recientes y relevantes, contamos con la revisión de  Cochrane library plus (2008), una de las fuentes más fiables de la literatura médica en todos los campo que investiga.  La conclusión es tajante: “No hay evidencia alguna a favor del nacimiento planificado en el hospital en mujeres embarazadas de bajo riesgo, por lo tanto no hay pruebas para desaconsejar tal modalidad en ese grupo. Las pruebas provenientes de buenos estudios de observación indican que, quizá, haya algunas ventajas relacionadas con el nacimiento domiciliario planificado. El pequeño ensayo de factibilidad indica que es ética y manejable la puesta en marcha de ensayos por asignación al azar para obtener más pruebas”. Esto, con la autoridad científica que goza la Cochrane viene a decir que parir en casa de forma planificada y asistida por profesionales del parto no es ninguna barbaridad. Señores, puede gustarnos más o menos la idea pero los datos están ahí. 
Sin embargo, así como el meta-análisis del grupo de Maine antes citado es más que discutible por todos los errores metodológicos mencionados, sí que debemos de tener en cuenta otro estudio, el Peristat II, publicado el año pasado por la UE y  que ha sacudido los cimientos del sistema holandés, basado en un ideal del embarazo sin apenas intervención médica. Indica que Holanda registra una de las mayores tasas de mortandad perinatal (desde la semana 22 de gestación hasta siete días después del nacimiento, según la OMS) de la UE, con 10 de cada 1.000 bebés fallecidos durante ese periodo. Aunque no se atribuye solo a los posibles riesgos del parto en casa, sí se considera una de las variables a tener en cuenta. 
En definitiva, y para quien todavía siga leyendo después de este “ladrillo”, yo no soy quién para decirle a nadie donde debe parir, ni para recomendar o desaconsejar el parto en casa , pero, como profesional, sí que debo ser sincera, primero conmigo misma y luego con aquella mujer que pregunta mi opinión. Debo decirle lo que por ahora está publicado, fuera de romanticismos y también fuera de predicciones agoreras basadas en creencias acientíficas. Debo decirle que la morbi-mortalidad hoy por hoy, de mujer de bajo riesgo es muy similar en parto domiciliario atendido por personal entrenado y en parto hospitalario. Entonces, llegada a esta conclusión me parece muy arrogante la frase del doctor González, de La paz y tantas otras que he tenido que leer estos días. 
Peor aún, me parece indignante leer que la “mujer hoy en día no está preparada físicamente para parir en casa”, como dice Dexeus (dueño del hospital Dexeus, curiosamente. A lo mejor allí sí que lo están...). Todavía estoy esperando a que este gran ginecólogo nos de las referencias bibliográficas que avalen tal afirmación. Si lo hace y son ciertas, le daré la razón.
Además, aunque se hubiera demostrado una leve variación en la tasa de mortalidad, que no se ha hecho, todos los días llevamos a nuestros hijos en coche y es sabido que existe mucha más mortalidad al viajar en este medio que al pasear o ir en transporte público: ¿sómos inconscientes o malos padres por aceptar este incremento del riesgo para nuestros hijos?. O, más claro todavía: no todos los Servicios de Cirugía Pediátrica tienen las mismas tasas de mortalidad en todas las patologías. Y no los clausuramos, ¿verdad? simplemente exigimos que se cumplan unos mínimos, que la mortalidad no exceda ciertas cifras. 
Esta entrada se la dedico a Caroline Lowell, que falleció cuando daba a luz en el lugar elegido por ella.
Un saludo, Sara.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuando los niños duermen mal

Mis hijos nunca han dormido bien, y decir eso es maquillarlo verdaderamente. Las noches desde que somos padres han sido una tortura, y de eso empezó hace cinco años y pico.
La verdad es que de recién nacidos engañaron, aunque el espejismo duró escasamente una semana; tras la cual empezó la vida nocturna; no como la conocía de soltera...
En mis noches de insomnio me enganché al canal del “huevo frito” como le llamaba mi marido, al teletienda, intenté leer, formarme, sacar provecho de esas horas... Pero era en vano, no dormía por la noche y por el día siempre me ha costado dormir, con lo que parecía un zombi.
Con el primero excusas todo: si serán cólicos del lactante (con lo que masajitos, estimulación rectal para expulsión de gases, paseos interminables con el niño en brazos, pasillo arriba, pasillo abajo..), que si no habrá regulado su ciclo de sueño (lo cual es verdad), con Diego imposible colecho. Y tienes infinita paciencia, lees en internet, te compras todos los libros sobre la comprensión del sueño en el lactante y como regularlo. Intentas aplicar algunas pautas... Y mientras, tu vida diaria se ve totalmente afectada, ya no hablo de las ojeras, o de “hija, que cara culo tienes...”; hablo que no das pie con bola, no te logras concentrar, estás inaguantable, todo te saca de quicio..
En fin, luego llega Violeta. Y más de lo mismo, bueno peor. Porque la genética la ha dotado de un bozarrón de alucinar, no parece posible que tantos decibelios puedan salir de las cuerdas bocales de un bebé tan adorable...
Resumiendo, hemos probado de todo: homeopatía, tilas, pasiflora, masajes relajantes, clases de natación para bebés (la finalidad última, no nos engañemos, era agotar al niñ@), pero nada... Cada hora y media, un despertar. 
Luego con la edad, las pesadillas, los terrores nocturnos. Con lo que la pediatria me recomendó, por el bien de la salud mental familiar nos recomendó con un año de la cría, variargil, además matabamos dos pajaros de un tiro, ya que los dos con dermatitis atópica se  pasaban las noches rascandose, hasta sangrar.
La verdad es que con una dosis muy baja, logramos pasar de 5-7 despertares por noche a uno o dos. Perfectamente tolerable. Con  lo que pasabamos ciclos con y sin medicación.
A pesar de todo, soy consciente de que son malos dormidores: creo que en estos años habrán dormido del tirón 5 o 6 noches. No más.
Como desde septiembre estoy de excedencia, decidí sacrificarme por mis hijos; bueno por Violeta en concreto. Enseñarle buenas pautas, como ya tiene 3 años razonar con ella. Y 
sin la medicación hemos vuelto a los 4-6 despertares por noche, con los alaridos en la oscuridad, y añadimos meadas noche sí, noche no. Pero bueno, como ahora no trabajo, creía que me lo podía permitir. Pero aparte de no ser así, le estaba pasando factura a ella. La profe nos dijo en la reunión que estaba siempre cansada, que no seguía el ritmo de la clase, y en casa un malhumor, un llanto continuo de no aguantarse ni ella.
Con lo cual consulté, y me decanté por una no-medicación; la melatonina, que se considera producto alimenticio. Yo conocía sus usos en niños con autismo, pero desconocía que hubiera estudios con niños sin alteraciones. Parece ser segura, atóxica y avalada por profesionales con entidad.
 Ahora dormimos mejor, y somos todos mejores personas.
Un saludo, Sara.