martes, 21 de febrero de 2012

Cuando la tristeza inhibe la lactancia

                                                              EN EL HOSPITAL



La lactancia con Violeta fue perfecta desde el primer momento que me la entregaron, una compenetración impresionante. Yo estaba orgullosa de las dos, de ella y de mi. Eran nuestros momentos, ya que al ser la segunda, Diego de dos años demandaba mucho mi atención.
A los dos meses de nacer Violeta, fuimos con Diego (el mayor) al neuropediatra por un tema de hipo recurrente que tenía locos a los pediatras. De paso le comenté mis preocupaciones acerca del desarrollo de Diego, desde mi punto de vista atípico; y desde el punto de vista de la pediatra “algo lento, pero normal”.
No se me olvidará en la vida cuando pronunció las palabras, que cayeron como una losa: “vuestro hijo tiene un autismo”. Menudo peso me echaron encima, menos mal que estaba con Jorge, que me cogía la mano y me reconfortaba. Fue un jueves.
Ese fin de semana lo revivo con tanta tristeza... Yo no podía para de llorar al mirar a Diego (¿Cómo podía ser? ¿Tan deseado, tan estimulado, tan perfecto para mi?), y Violeta tampoco. Puede que sintiera mi dolor, eso es lo que pensaba. Se agarraba a mi pecho con desesperación, y no la consolaba. En principio pensé que yo le influía con mi estado de ánimo, pero el domingo por la tarde me di cuenta que no había mojado apenas el pañal en todo el día. Me presioné el pecho, y lo que normalmente hubiera sido una fuente, ahora eran apenas unas gotas. Me la metí en mi cama por la noche, pero no dormimos bien.
Por la mañana fuimos a ver a la enfermera, para que pesara una tetada y salir de dudas.
Apenas 30gr salieron de mi pecho, una miseria para Violeta. Y yo me sentí aún peor.
La enfermera me animó a continuar estimulandome, y me dijo que tomara levadura de cerveza, que aumentaría mi producción de leche.... No fue suficiente y me tuve que enfrascar en la ardua tarea de la relactación.
Mi siguiente entrada sin embargo será sobre los galactagogos, sustancias naturales o no que estimulan la producción de leche materna.
Un saludo, Sara.

2 comentarios:

  1. Vaya, pues qué duro...como para no olvidar. ¿Qué edad tienen tus peques ahora?¿como están?¿qué pasó finalmente con la lactancia de Violeta? un beso

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  2. Al final conseguí relactar, pero fue muy duro... Sin embargo pienso que mereció la pena, la medicación, el levantarme cada 2-3 horas por la noche para conectarme al sacaleches si Violeta no se despertaba... En fin , ahora tiene 3 años, y Diego 5 y se me cae la baba con los dos. Mil gracias por preguntar, otro beso para tí. Sara.

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