viernes, 17 de febrero de 2012

¿Mi bebé pasa hambre? (Cuando pensamos que no tenemos suficiente leche).

Todas las mujeres son potencialmente capaces de producir leche. Los dos factores que más preocupan a las mamás es la calidad de su leche, pero sobretodo la cantidad. Me voy a referir a este último.
La hipogalactia verdadera se da en contadas ocasiones, y el origen suele ser claro:
  • Síndrome de Ovario Poliquístico
  • Hipotiroidismo no tratado/ diagnósticado
  • Reducción mamaria
  • Necrosis de la adenohipófisis materna, como consecuencia de una hemorragia masiva durante el parto (Síndrome de Sheehan).
En los dos primeros supuestos, el tratamiento hormonal adecuado, va a posibilitar una normalización hormonal, y como consecuencia la producción de leche se va a ver regulada.
En el caso de reducción mamaria, dependerá del tipo de cirugía practicada. Es verdad que se tiende a respetar las glándulas y los conductos se intentan mantener, sin embargo aunque se seccionen, se ha visto que con el tiempo muchos de ellos se vuelven a recanalizar. Por eso es importante valorar cada caso, incluso es recomendable que se asesoren con grupos de apoyo, o profesionales previo al parto.
El último caso es el más drástico, ya que la “muerte” hipofisaria supone una imposibilidad para la lactancia, ya que a nivel hormonal no hay secreción de prolactina. Es preciso la intervención y valoración del endocrino.
Como hemos visto, estos casos no son los más habituales en el día a día, desgraciadamente sí que es común escuchar o presenciar casos de fracaso de lactancia por una percepción, por parte de la madre, de que sus hijos pasan hambre.
Pero si analizamos, a lo mejor lo que la mujer percibe como una escasa producción de leche, es un problema de imposición de horarios, mala técnica, frenillo lingual corto y sobretodo recomendaciones contradictorias por parte de la familia, profesionales....
Muchas tienen unas expectativa erróneas de la crianza (aprendida, vista en películas...), esperamos bebés que coman puntualmente, y cada tres horas; que además duerman entre toma y toma; y encima que no lloren. Este ideal ocurre en contadas ocasiones, y el llanto del bebé genera tanta ansiedad, que lo primero que se nos viene a la cabeza es que tiene hambre. Y no caemos en que es el llanto la forma principal de comunicación de nuestros pequeños, y que nos quieres transmitir tantas cosas....
En fin que al llanto habría que dedicarle otro apartado, ya que me parece tan fascinante... Y desquiciante para tantos... 
Un saludo, Sara.

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