jueves, 29 de marzo de 2012

¿Estoy de parto?

Después de varios meses de embarazo, lo que toda mujer se pregunta es ¿Sabré cuando estoy de parto? Y da igual si se es primeriza, o ya se tiene experiencia, porque cada embarazo es diferente; y las inseguridades, el miedo escénico nos invade a casi todas.
Por muchos libros de embarazo y parto leídos, por muchas sesiones de educación maternal (antes llamadas preparación al parto), por muchas historietas de partos que nos hayan contado... La duda está ahí.
Lo que desconcierta es el preparto, incluso a los profesionales que estamos a diario en este “mundillo”. Un preparto, puede iniciarse. Durar horas, con contracciones quizá dolorosas, en algún momento con cierta ritmicidad; y luego puede pararse. Y pasan días en los que hay aparente calma, para volver a iniciar de nuevo. Es lo que hemos oído decir a nuestras abuelas o alguna conocida: “El parto duró una semana!!!”. Y claro, eso (perdón por la expresión) acojona, y mucho. El preparto tiene su función (aunque no todas la mujeres lo tienen) y no es otra que una serie de fenómenos bioquímicos que condicionan cambios morfológicos del cérvix uterino secundarios a cambios en el patrón de las contracciones uterinas. Por lo general hasta que se alcanzan 2 o 3 centímetros.
Todavía no se sabe exactamente que es lo que desencadena el parto (haré otra entrada con las teorías), pero lo que es seguro que una vez que empieza no se puede parar. Lo que sí se puede es interferir en él, ya hablé de como el estrés, el miedo libera adrenalina que es antagonista de la oxitocina, y entonces todo se frena. Pero si volvemos a dejar las condiciones propicias que no son más que intimidad, calma, oscuridad, todo se vuelve a poner en marcha.
Una mujer está en fase de parto activo cuando tiene contracciones relativamente dolorosas (hay mujeres que no sienten dolor), rítmicas, unas tres o cuatro cada diez minutos; que no ceden con el reposo. Y el cuello uterino está borrado en su mayor parte en primíparas y con dilatación de 4 cm. Y no hay más. Como toda regla, hay excepciones. Mujeres que dilatan muy bien con contracciones irregulares, o que tienen una cadencia muy espaciada... 
Pero lo que yo pediría es que valoremos bien cuando ingresar a una embarazada en el hospital, somos los profesionales los que muchas veces no hacemos un diagnóstico correcto; y al ingresar a una mujer de preparto podemos caer en la tentación de intervenir más de lo necesario, para darle un “empujoncito, ya que parece que se ha frenado el parto”, cuando ni siquiera le hemos dado la oportunidad de empezar. Y es ahí, cuando no dejamos a la naturaleza seguir su curso, cuando se corre el riesgo de distociar. 
Un saludo, Sara.
www.matronamadrid.com

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