jueves, 8 de marzo de 2012

¿Malcriamos a los niños si les cogemos en brazos?

Hace poco me preguntaron si estaba bien el coger a un bebé en brazos, si se corría el riesgo de que se malacostumbrara a estar encima de un adulto, ya sea la mamá, el papá o una tía...
Si analizamos esta palabra que tanto se usa durante la crianza de nuestros niños, veremos que “malacostumbrar” es acostumbrar a algo malo. ¿Y coger en brazos a un niño que queremos es algo malo? No es una de las mayores muestras de cariño:es una oportunidad de acariciarle, de olerle, consolarle, de que él nos huela, nos toque, nos conozca o reconozca; al fin y al cabo es quererle...es la seguridad en momentos de crisis, es el sustento cuando el cansancio arrecia, son besos que llegan por todas partes, es el descanso del guerrero, es casi todo en una acción tan sencilla.
La piel proviene de la misma “capa” embriológica que el sistema nervioso, con lo que podríamos decir que no es más que una prolongación de éste. El hecho de tenerle en brazos, acariciarle está estimulando el desarrollo de su sistema nervioso, permitiendo que las conexiones neuronales  (sinapsis) se realicen de manera correcta.
De hecho en el libro Amor Maternal de Gerhardt se afirma que “el bebé, para su desarrollo, no necesita ayudas pedagógicas o culturales, sino que es más apropiado, simplemente, cogerlo en brazos y disfrutar de él”. Las áreas del cerebro que en el futuro serán responsables del comportamiento social, la regulación emocional, el afrontamiento al estrés se desarrollan durante los tres primeros años de vida. Según hayan sido sus cuidados, lo harán normalmente o de forma deficitaria con implicaciones en su conducta social y su salud mental futura. “Las primeras fuentes de placer son el olfato, el tacto y el oído. Sentirse amorosamente en brazos del progenitor es el estímulo más importante para el desarrollo”
Los recién nacidos necesitan contacto: se ha comprobado que durante la primera hora después del parto, si dejamos a los niños en la cuna, éstos lloraran diez veces más que aquellos a los que les hemos permitido estar con su madre. (Temperature, metabolic adaptation and criying in healthy full-term newborns cared for skin-to-skin or in a cot. acta Pediatric. 1992, 81:488-93. Cristensson and all.)
Tenemos que decir que existen gradaciones en la conducta de los bebés, algunos lloran a la mínima que los dejamos en la cuna (“como si les mataramos”) y otros se quejan poco o casi nada. En los recién nacidos las diferencias se deben a los genes, unas semanas después el entorno y las experiencias vividas, van modulando su respuesta. 
El bebé necesita estar en brazos, sentirse protegido, ya que no entiende cuando la separación supone una amenaza para su supervivencia; sin embargo a medida que pasan los meses, se conformará con vernos mientras que está en la cuna, y le hablemos o sonríamos desde la distancia. Y llegará un momento que ya no querrá que le cojamos en brazos, y no será porque hallamos aplicado unas técnicas específicas, sino porque nuestros pequeños crecen, y ya no nos necesitan tanto.
Os aseguro como madre, que a posteriori me hubiera gustado coger mucho más a mis hijos, aunque lo he hecho siempre que he podido, y lo han necesitado; siempre quieres más. 
Un saludo, Sara.

1 comentario:

  1. Coger alos niños en brazos para mi era de los momentos más bonitos de mi maternidad, recuerdo que cuando llevaban mucho tiempo durmiendo yo estaba deseando que empezasen a moverse en su cunita para cogerlos abrazarles, quererles. Envidio a las madres que ahora toman a sus bebes en brazos nada más nacer , cuando fui madre esto no era lo habitual y por lo tanto no pude disfrutar de esta experiencia. No se si coger a los niños en brazos es malcriarlos , (seguro que no) pero lo que si se es que tener a un bebe en brazos , sobre todo si es tu hij@, es una experiencia para mi única. LOs niños te trnsmiten una energia tan, tan positiva que te hace sentirte realmente bien.

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