miércoles, 11 de abril de 2012

Posiciones para amamantar

Existen varias posiciones diferentes para dar el pecho.
Merece la pena probarlas todas para encontrar la que funciona mejor para la madre y su bebé. Pienso que las madres deberían estar familiarizadas con todas, ya que si existen zonas enrojecidas, que el bebé no vacían bien; sería recomendable variar la posición con la finalidad de prevenir una posible mastitis por falta de drenaje de alguna de las zonas de la mama.

Paso a explicar las más comunes, espero que quede claro: 

Colocación en la posición de cuna:
Ponga al bebé al nivel de pecho (para que no tenga que elevar el pecho).
Sostenga al bebé cerca de su cuerpo, meciéndolo con su brazo. Apoye los brazos sobre un cojín como ayuda si es necesario.
Coloque el cuerpo del bebé de modo que su pezón toque la nariz del bebé.
Sujete la cadera del bebé cerca de su cuerpo.
Espere hasta que el bebé se ladee y agarre el pezón. Algunas madres utilizan la mano libre para ejercer una ligera presión en el pecho por encima del pezón. Esto ayuda a dirigir el pezón hacia el cielo de la boca del bebé.
Aproxime al bebé por el cuello, hombros y cadera (la barbilla tocará el pecho primero). La barbilla del bebé quedará bajo el pecho y la nariz apuntará hacia afuera.
Evite aproximar el bebé al pecho empujándolo por la cabeza. Esto aplastaría su nariz y le bloquearía la vista de la cara del bebé. Los labios del bebé deben quedar hacia afuera.
Colocación en la posición de cuna cruzada:
Cuna cruzada (colocación del bebé en el pecho izquierdo)
Sujete al bebé con el brazo derecho. Sostenga las caderas del bebé empleando el brazo (no el antebrazo). Utilice la mano derecha para sujetar al bebé por la base de la cabeza.
Sujete el pecho izquierdo con la mano izquierda.
Toque los labios del bebé con el pezón, animando al bebé a girar la cabeza ligeramente para agarrarlo. Esto ayuda al bebé a abrir más la boca.
Utilice el pulgar izquierdo para dirigir el pezón hacia el cielo de la boca del bebé cuando lo coja. Sostenga al bebé por los hombros y la cadera.
Una vez colocado, la barbilla del bebé se meterá dentro del pecho y la nariz apuntará hacia afuera. La madre y el bebé deben poder mirarse a los ojos.
Colocación en la posición de balón de rugby:
Coloque el culete del bebé hacia arriba contra el respaldo de la silla o de la almohada (si los pies del bebé están rectos hacia atrás, se empujará y estará rígido).
Gire el cuerpo del bebé hacia el suyo.
Levante el pecho y golpee los labios del bebé hasta que se vuelva y se agarre al pezón.
Sostenga al bebé ejerciendo presión en el cuello y hombros. Aproxime al bebé con la barbilla tocando el pecho. Esto permite que la cabeza del bebé se vuelva ligeramente de modo que la nariz no quede bloqueada. La madre y el bebé deben poder mirarse a los ojos.
Colocación en la posición acostada:
Reclínese cómodamente de lado (utilice almohadas en la espalda si es necesario).
Coloque el hombro del bebé cerca de sus costillas (arrímele bajo su pecho). Gire al bebé hacia usted.
El bebé debe estar por debajo del pecho (el pezón debe tocar al bebé en la nariz o incluso entre los ojos).
El bebé sentirá el pezón y empujará hacia arriba para cogerlo (esto orientará la nariz hacia afuera del pecho y les permitirá mirarse a los ojos). La barbilla del bebé se meterá en el pecho.
Algunos bebés necesitan que su madre sujete el pecho para ayudarle a colocarse (especialmente si el pecho es grande, está muy lleno o los pezones son planos).
Es frecuente que las madres tengan los pezones levemente sensibles durante varios días tras el parto.
Si la colocación es dolorosa pasados unos segundos, es mejor retirar al bebé y colocarlo de nuevo asegúrandote  de que la boca del bebé está bien abierta, como un bostezo, y entonces aproxima al bebé hacia el pecho. Cuando la colocación es la correcta, el labio inferior debería estar vuelto hacia afuera.
Mira siempre la forma del pezón cuando el bebé se suelte. Una forma comprimida es signo de que la mandíbula inferior del bebé se cierra sobre el pezón en vez de sobre el pecho.
Solicita ayuda a un profesional sanitario, como una consultora de lactancia profesional o un especialista en lactancia, si persiste el dolor o aparecen grietas.

Un saludo, Sara.

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