domingo, 13 de mayo de 2012

Calostro. Oro líquido.

El calostro empieza a producirse en las últimas semanas de embarazo, será el primer alimento que tome el bebé durante dos a cinco días; cuando la mama empieza a producir “leche madura”. 
A pesar de los muchos mitos y críticas acerca de este líquido, podemos afirmar que representa la mejor manera de alimentar a nuestro hijo. 
El calostro es un fluido de color amarillento, más viscoso y denso que la leche materna; y podemos afirmar que es el ideal para el recién nacido por los siguientes motivos:
   El calostro es rico en células inmunológicamente activas: anticuerpos y otras
proteínas protectoras; es la primera inmunización de los niños(as), les ayuda a
regular su sistema inmune protegiéndoles contra diversas infecciones.
  
Horas después del nacimiento de Diego
   Contiene factores de crecimiento, que ayudan a madurar el intestino de los
pequeños, para funcionar con eficacia; esto hace más difícil que los
microorganismos y las sustancias alergénicas se desarrollen en el cuerpo de los
niños(as).

   Estimula el movimiento intestinal del niño(a) de tal modo que el meconio es
eliminado rápidamente; esto ayuda a liberar las sustancias que producen ictericia,
ayudando por lo tanto a reducirla.


  Tiene factores estimulantes y hormonas, que favorecen mejores niveles de
glicemia en los primeros días de vida.

  Viene en volúmenes pequeños, justo lo que el niño(a) necesita.

   Es rico en vitamina A, que les ayuda a proteger los ojos y a reducir infecciones.
Aunque nos parezca que es poca cantidad la que producimos,no debemos olvidar que la capacidad del estómago del recién nacido es muy reducida, es por ello que demandará muy a menudo; ya que además es de muy fácil digestión.
No se debe suplementar al bebé con fórmulas o con agua, ni siquiera en los meses más cálidos, basta con ofrecer más a menudo el pecho para tener todas sus necesidades cubiertas.

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