jueves, 24 de mayo de 2012

¿Qué es para mí un parto respetado?

Ya que es la semana mundial del parto respetado, me uno a ella con una reflexión:
Todas las mujeres nacemos con la capacidad innata de dar a luz, dentro de nosotras poseemos no sólo el conocimiento, sino la habilidad de gestar dentro nuestro a una personita, y luego traerla al mundo, sin necesidad de la intervención de nadie.
Siempre viene bien en el momento del parto, situación tan delicada e íntima el apoyo de alguien, puede ser nuestra pareja, nuestra madre o una amiga. Y los profesionales debemos darnos cuenta de lo fundamental de nuestro papel, el observar como van ocurriendo las cosas, casi desde la distancia. El respeto a la fisiología, el observar que todo se desarrolla de manera normal,sin apenas tocar.
Es dificil saber estar en ese segundo plano. Pecamos de vanidosos muchas veces, al pensar que por el hecho de tener una carrera, una formación (que ojo, es fundamental), sabemos más que la mujer lo que mejor le viene a ella y a su hijo; y durante mucho tiempo le hemos indicado la posición en la que debe dilatar y parir, le hemos marcado los tiempos (poniendo una fecha de caducidad al momento), incluso nos hemos permitido el lujo de decirles cómo se tienen que comportar en determinados momentos. 
Pero eso está cambiando, han surgido asociaciones de mujeres reivindicando el derecho a decidir, dentro de lo posible, cómo desean su parto. Nos han pedido a gritos a los profesionales que las acompañamos, que respetemos su voluntad; y muchos ginecólogos y matronas están cambiando el pensamiento, la manera de hacer, de actuar y de estar en los partos de miles de mujeres que sólo piden respeto.
Imagen tomada de la web matronasubeda
El respeto debe venir de ambas partes, sin prejuicios por parte de nadie. Nos tenemos que escuchar, porque nosotros (los sanitarios) sabemos mucho de técnicas, las fases del parto, interpretar gráficas de la frecuencia cardiaca fetal; pero no sabemos cómo desea esa pareja su parto, cómo ha ido el embarazo, sus miedos, sus temores, sus ilusiones... 

Un parto hospitalario tiene todo el potencial para ser distociado, en cuanto la mano del “hombre” interviene, existe más riesgo de que el parto termine en instrumental, o cesarea. 
Pero también está la parte humana, la de aquellos profesionales que creemos de verdad en la capacidad de la mujer en parir, creemos en ella y en el bebé, y se lo transmitimos. Y escuchamos, y hablamos, y lógicamente intervenimos; intentando hacerlo desde el respeto, siempre informando a la pareja, y nunca decidiendo por ella.

Está muy bien que en diferentes hospitales de España se compren camas articuladas para parir, se use aromaterapia, se permita adoptar a la mujer la posición que decida; pero mientras no cambie el factor humano, la esencia del parto respetado ni siquiera podrá olerse.

Un saludo, Sara.

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