viernes, 10 de agosto de 2012

Cambios en la piel de la embarazada: las estrías.

El embarazo produce muchos cambios en el cuerpo, incluida la piel. La mayoría de ellos son secundarios al desarrollo de la placenta, un órgano endocrino que produce hormonas que van a influir en muchos órganos. 

Además, durante el embarazo existe un estado inmunológico especial, en el que la mujer mantienen la inmunocompetencia (es capaz de luchar contra agentes extraños que nos pueden hacer enfermar), pero no rechaza al feto que podría considerarse, aunque suene muy mal, un tumor.

Esta nueva situación endocrina e inmunológica de la mujer se refleja también en la piel y sus anejos, a través de modificaciones, la mayoría de ellas transitorias.
Las enfermedades crónicas de la piel como el acné, el eccema atópico y la psoriasis por lo general mejoran durante el embarazo, aunque en algunas mujeres pueden empeorar.
Los cambios fisiológicos de la piel durante el embarazo son aquellos que aparecen como consecuencia de la gestación; en mayor o menor grado, todas las mujeres embarazadas los experimentan. No tienen repercusión en la salud, pero pueden suponer un problema estético. Estos cambios pueden clasificarse según la estructura de la piel que afecten.

CAMBIOS EN EL ESPESOR DE LA DERMIS Y EPIDERMIS
El estado hormonal de la gestación en su conjunto y en especial el aumento de la producción de una hormona llamada aldosterna, favorece la retención de líquidos.Esto hace que aumente el espesor de la piel y mucosas, lo que muchas veces mejora el aspecto físico de la mujer al dar más turgencia a los tejidos.  Pero, por otra parte pueden aparecer las odiosas estrías.
Son consecuencia de la rotura de las fibras de la dermis, y aparecen en un 70-90% de las embarazadas, sobretodo a partir del sexto mes. Son trayectos lineales (1-10 mm de ancho) y hasta varios centímetros de largo. Al principio están sobreelevadas y rojidas (eritematosas), para después adquirir un color más rosado y con los años nacarado. Si las tocamos podemos darnos cuenta perfectamente de “la rotura de la piel”.
Suelen aparecer de forma simétrica, en el abdomen, caderas, muslos o pechos.
Además se piensa que existe cierta predisposición genética a sufrirlas, ya que hay mujeres con abdómenes muy prominentes y embarazos múltiples que no tienen este “problema”.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS ESTRÍAS.

No existe un tratamiento plenamente eficaz con el que se pueda asegurar con rotundidad que no aparecerán. Los preparados con centella asiática, aceite de rosa mosqueta, alfa tocoferol, hidrolizados de colágeno y elastina e hidroxiprolisilano C, por sus efectos favorecedores de la síntesis de colágeno y elastina, pueden ser de utilidad. Se aconseja aplicarlos entre dos y tres veces al día mediante un masaje que favorezca su penetración. En caso de que aparezcan estrías se aconseja el empleo de crema hidratante, que puede mejorar las moletias, los picores.
A mi personalmente me fue bien la Nivea (no me gusta nada hacer publicidad...) de tarro azul, por ser tan espesa y tan hidratante. Me daba la sensación que penetraba realmente en la piel.
Yo no tuve estrías hasta el octavo mes, y la verdad es que no me puedo quejar, ya que no me salieron muchas; y como me las hidraté tanto; después de varios años puedo decir que tampoco se notan mucho. 

También ayuda el ejercicio físico moderado, ya que al tonificar los músculos éstos actuan de buen soporte cutáneo. Beber mucha agua, con el fin de mantener también una buena hidratación por dentro, controlar el peso, aunque es inevitable el aumento durante el embarazo, y el abdomen tiene que crecer para dar espacio a tu pequeño, debemos intentar no engordar más de lo necesario.
En cuanto a la dieta, es también un factor importante, ya que se puede reducir el riesgo de desgarros cutáneos (estrías), tomando cantidades adecuadas de proteína animal, y fruta y verdura rica en vitamina A,C y E.

Un saludo, Sara.
www.matronamadrid.com

lunes, 6 de agosto de 2012

Parir de pie o en cuadrupedia.

Al hilo de la entrada del otro día, continuo con los beneficios de parir en diferentes posturas. Hoy voy a tratar de describir la posicón vertical, en todas las modalidades (de pie, en cuclillas..) y la cuadrupedia.

                                                            PARTO EN CUADRUPEDIA: 
Este puede ser con apoyo sólo de las rodillas, mientras que nos apoyamos sobre una pelota grande, o el respaldo de la cama elevado y sobre la almohada; o simultáneamente de los miembros inferiores y superiores (a cuatro patas). 
Esta posición permite que la pelvis se oriente en múltiples posiciones, ya que no se encuentra apoyada en nada. La gravedad lleva el feto hacia el pubis, además se separa el feto de la parte posterior de la madre, con lo que alivia si la mujer tiene mucho dolor en la zona sacra y lumbar. Podemos afirmar que es una buena posición en todas las fases del parto.
Si la cabeza del bebé ya está encajada, le ayuda a rotar. Y en las últimas fases del expulsivo es de las mejores posiciones en las que la pelvis se adapta al bebé; además si dejamos que la mujer se mueva libremente,ésta puede adoptar todas las posiciones asimétricas que precisa para tener un mejor parto, poniendo en rotación interna o externa los fémures.
Resumiendo los beneficios: favorece la rotación fetal en caso de presentaciones posteriores, favorece el descenso fetal, los traumas perineales son menores. Como inconvenientes, los únicos de relevancia en diferentes estudios son los de rechazo por motivos culturales por parte de la mujer, y que para los que acompañamos en el parto no es la manera en la que “normalmente” recogemos al bebé, y algunas veces, sobretodo al principio te puedes hacer un lío con el cordón umbilical al entregarselo a la madre (a mí por lo menos me pasó la primera vez, tuve que pensar unos segundos hasta que caí que se lo tenía que pasar entre las piernas y pos debajo de su abdomen...)

PARTO EN VERTICAL:
Al encontrarse la pelvis libre, le permite adoptar todas las orientaciones posibles (ante/retroversión, inclinaciones laterales, rotaciones...). La fuerza de la gravedad se suma a la de la contracción, permite un mejor y más rápido encajamiento del bebé en la pelvis. En la última fase del expulsivo el feto se enfila muy bien en el estrecho inferior de la pelvis, y ésta se adapta mejor al bebé.
Estando de pie, la mujer puede buscar la rotación de las caderas, modificando internamente los diámetros de la pelvis, y a la vez aliviar los dolores ligamentosos.
Las cuclillas es una de las posiciones en las que el estrecho inferior se agranda más, permite así mismo colocar las piernas en diferentes posiciones y así tener otras variantes.


Resumiendo los beneficios: mayores diámetros pélvicos, menor número de partos instrumentales, menor número de episiotomías, menor dolor en el expulsivo, menos patrones anormales de FCF, mayor libertad de movimientos, las contracciones son de mayor intensidad. Como inconvenientes podemos ver que los estudios hace incapié en un mayor sangrado postalumbramiento, son mayores los desgarros perineales. Además en el caso de primíparas, el parto en cuclillas se ha asociado a una mayor incidencia de desgarros de tercer grado.

Un saludo, Sara.