martes, 23 de octubre de 2012

El dolor en el parto como mecanismo protector.

La respuesta fisiológica al dolor es la de proteger al cuerpo de cualquier daño.
El parto se considera un proceso fisiológico paradógico, ya que por definición ningún proceso dentro de la fisiología tiene que doler; pero, salvo en escasas excepciones, el parto duele.
El dolor en el parto tiene dos orígenes:

  •     Físico : 
    CUELLO UTERINO (al dilatarse)
      ÚTERO (al contraerse)
        LIGAMENTOS, MÚSCULOS DEL SUELO PÉLVICO (al    expanderse)
          LABIOS MAYORES, MENORES, VULVA (al abrirse)
            COMPRESIÓN DE LOS NERVIOS DEL PLEXO LUMBOSACRO

                • Cerebral: es la parte afectiva, emocional, donde se almacenan nuestras experiencias, recuerdos,expectativas...
                 Los estímulos periféricos (físicos) activan a los centrales (cerebrales), y el conjunto da vida a la vivencia individual del dolor.

                Pero la principal característica del dolor en el parto es el RITMO. Aparece una alternancia entre dolor y no dolor, acción y pausa, contracción y expansión, aceleración y ralentización, malestar y bienestar. Es como el oleaje del mar.
                Es en esta alternancia donde reside el secreto de la posibilidad de una analgesia natural.

                Es un dolor intermitente con una dinámica individual, regulada por las necesidades de la mamá y el bebé.

                El MOVIMIENTO es una de nuestras armas, parir en movimiento hace el proceso mucho menos doloroso, más simple, armonioso. Podríamos decir que el dolor es el coreógrafo de un baile, que es el parto, y nos dirige a las mujeres que somos las primeras bailarinas.

                Debemos de escuchar a nuestro cuerpo, confiar en él y en nuestra capacidad de parir; movernos y adaptar aquellas posturas en las que el dolor es menos intenso, se alivia; así protegemos nuestros tejidos, nuestro cuerpo, abrimos diámetros mayores para el paso de nuestro bebé a través nuestro; y protegemos al bebé de adoptar malas posturas y la excesiva presión sobre la cabeza, y así disminuimos el estrés y el riesgo de sufrimiento fetal.



                Un saludo, Sara.
                www.matronamadrid.com

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