viernes, 19 de abril de 2013

La experiencia de Ruth y el nacimiento de Eric...

Ruth y yo compartimos momentos muy buenos, ella confió en mí para el seguimiento de su embarazo; nos veíamos cada cierto tiempo, y realmente me sentía muy a gusto con ella.

Al tiempo, a medida que se acercaba el momento del parto, pensó en que podríamos hacer un buen equipo y me contrató para acompañarla junto a su pareja en la dilatación. 

Ruth tuvo un preparto de esos que agotarían a cualquiera, muchos días con contracciones dolorosas, que le impedían el descanso por la noche; pero que no le hacían dilatar... Agotada, con dolor de lumbares, por fín llegó el gran día....

Y esta fue su vivencia:

El acompañamiento de Sara en mi parto 


Ahora que he parido no recuerdo cómo esperaba que sería el parto, pero si recuerdo que tenía mucho miedo de pasar por un parto traumático como había leído que a muchas les había pasado. Aunque tenía claro que no quería parir en casa (soy demasiado hipocondriaca y neurótica) sí tenía claro que quería que mi parto fuera lo menos “medicalizado” posible.  Después de quedarme embaraza echaba en falta la figura de una persona de confianza que conociera lo que quería antes y durante. Me hubiera gustado recuperar la figura de esa matrona de pueblo q atendía a las madres y luego a las hijas en sus partos, que te conocía y charlaba contigo cada vez que te veía en la panadería. Pero como ahora no es así, y mi médico resultaba frío y distante (y lejos de lo que yo quería tener de compañía en mi parto…), cuando conocí a Sara se me apareció la luz. Fue nuestra matrona el último trimestre en que decidí dejar a mi ginecólogo e irme a la seguridad social a parir. Este cambio conllevaba que “según quien te tocara así será tu parto”.  Hablé mucho con Sara de lo que quería, de lo que no, de lo que había que hacer para alargar la ida al hospital… y aunque inicialmente no pensaba pedirle que me acompañara las últimas semanas me entró miedo de no conseguir concentrarme y huir antes de tiempo. No quería inicialmente la epidural, y aunque finalmente las circunstancias me llevaron a pedirla,  creo que el contar con Sara durante la primera parte de la dilatación nos ayudo a mi y a mi bebé.  Me tranquilizo su sola presencia, probamos toda clase de posturas y masajes (el peque venía en posterior y mi dolor de lumbares era insoportable), estuvo atenta a todas mis necesidades , y aunque mi chico estaba, reconozco que no hubiera hecho ni la mitad que ella! Ella sabía por lo que estaba pasando, sabía lo que sentía y su empatía además de su experiencia eran la mejor de las ayudas. Si todo hubiera ido más rápido (llevaba doce horas y solo dilate 3 cm) o menos doloroso por la maldita espalda, no me hubiera parecido nada mal parir en casa en manos de Sara. De hecho en el hospital la eché de menos (fueron otras 12 horas de espera), ojala te pudieras llevar a tu propia matrona!!!! 
Considero que tuve dos partos, uno en casa con Sara y otro en el hospital más convencional y la verdad es que la ayuda en el primero fue igual de importante que la epidural para poder aguantar lo que quedaba de parto.  Lo comentamos mi chico y yo cuando nació el peque, y como la he seguido viendo después del parto sus consejos siguen siendo de muchísima ayuda. Creo que he conseguido esa figura de confianza que me llevaría de nuevo a otro parto  y que  espero que Eric la vea durante años y sepa que ella nos ayudo a que llegara al mundo. 







                                   

Un saludo, Sara

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