martes, 3 de septiembre de 2013

Cólico del lactante.


 
Muchos bebés a partir de las primeras semanas de vida, presentan episodios de llanto inconsolable, que no se relacionan con la higiene o el hambre, y que aparentemente se deben al dolor.

Los cólicos suelen aparecer de manera inexplicable, con una duración de 2-3 horas y al menos dos o tres días a la semana, y se dan sobretodo en la segunda mitad de la tarde.

El llanto suele ceder al cabo del tiempo, sin ser eficaces las medidas que toman los padres (cogerle en brazos, pasearle, cambio de pañal, abrigarle, destaparle, darle la teta o el biberón, ponerle un chupete…); el bebé se suele quedar dormido y tras despertarse es como si fuera otro niño, nuestro hijo.

Los episodios de cólicos son referidos por muchos padres como una transformación tipo Jeckill y Mr. Hide de su pequeño.

¿Por qué se producen?

Se utilizan muchos términos para este episodio: cólico de los tres meses, cólico infantil, cólico de gases, cólico verpertino o irritabilidad paroxística del lactante. Sin embargo algunos autores piensan que es más acertado llamarlo con las siglas COLIC (Cause Obscure Lenghtly Infant Cry) que se traducen como llanto duradero del lactante de causa desconocida. Personalmente acabo de oir este término y me parece que lo define muy bien.

Hay muchas teorías sobre sus causas: alergia/intolerancia a las proteínas de leche, hipertonicidad muscular (los músculos del niño se tensan) o tensión familiar.

Hay otra teoría denominada “interactiva” que contempla factores propios del lactante, como temperamento y sensibilidad, factores externos como ansiedad e inexperiencia de los padres, o influencias ambientales.

También se ha llegado a hablar de colón irritable, que produce distensión excesiva de ciertas zonas del intestino grueso, por el aire digerido por el lactante, o producido durante la disgestión.

Vamos que seguimos dando palos de ciego,  aunque sabemos que son episodios que no revisten importancia, ya que la vida del bebé no corre peligro.
Imagen perteneciente a GuiaInfantil

¿Se pueden tratar?

Los pediatras suelen mandar  medicación para los gases, incluso alguna que relaje la musculatura del intestino grueso del pequeño. Pero todos, padres y profesionales  coinciden en que los resultados son insatisfactorios.

Yo recomiendo mucha paciencia, el saber que los episodios pasarán muchas veces cuando el intestino de nuestro hijo madure un poco, tranquilidad. Y sobre todo muchos mimos, abrazos y brazos. El objetivo no es calmar el llanto del bebé (ya que hemos dicho que es inconsolable), sino que nuestro hijo sienta que estamos ahí, a su lado, ofreciendo nuestro cariño.
 
En MaterNatal ofrecemos asesoría a los padres.
Un saludo, Sara.
 

1 comentario:

  1. Ais qué malas noches me pegó a mí Lucía con tanto cólico.... Mil besos Sara❤
    Sololeal

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