viernes, 24 de octubre de 2014

Esos dulces momentos de la baja maternal....

Hoy os escribo porque me apetecía compartir con vosotr@s algunos momentos especiales para mí.
Son especiales porque me encuentro de baja maternal, porque será la última baja maternal que me coja, porque la estoy disfrutando a tope (o al menos eso intento), porque estoy enamorada de mi hijo pequeño que ahora duerme a mi lado (haciendo esos ruiditos tan mágicos que hacen los recién nacidos).

La baja es especial porque me está permitiendo hacer cosas que para mí eran impensables hace sólo 3 semanas, que es cuando nació. Como la mayoría de las madres que trabajan fuera de casa, el tiempo que podía dedicarme a mí era casi nulo (algo que está muy mal...). Así que hoy os voy  a hablar de las pequeñas cosas que hacen de este periodo de maternidad sea para mí una gozada.

Para empezar, los paseítos al sol al mediodía. Este sol que nos regala Octubre, con unas temperaturas en Madrid propias de la primavera. El caminar sin un rumbo fijo, con los cascos puestos y escuchando buena música. Caminar rápido o lento, parar donde nos apetezca a Mario (porque quiere teta) o a mí porque sí. El paseo lo había abandonado de mi día a día, ya que siempre era una carrera contrarreloj: levantarnos, corriendo al cole de los niños, corriendo a MaterNatal, dar las clases, corriendo a recoger a los enanos del cole, a las actividades, compra, casa, y más trabajo....


Seguimos con las siestas. Llevo una semana en que son norma, no tienen porque ser despues de comeer. Lo bueno es que cuando Morfeo me llama puedo echarme un ratito. Sin ir más lejos, me acabo de echar una siestecita a las 12,15 de la mañana. El poder permitirme este lujazo no es propio de mi, ya que siempre hay algo que hacer. Y el simple hecho de plantearme dormir un poco para continuar el día con más fuerza, me hacía sentirme culpable. En fin, que ahora no ocurre, y son una gozada los momentos en los que duermo con mi hijo en mi regazo.






Y ya por último, los momentos en los que doy el pecho a mi bebé. Son momentos en los que tengo que parar, que le dedico a él, que me dedico a mi. Nos solemos sentar en el sofá con una buena infusión, o bien en la camita para dejar que la prolactina haga también el efecto sobre mí y me deje relajada, tanto que me suelo quedar frita.


Lo que me está enseñando esta maternidad es la importancia de parar, de ver que si dejo "todo" durante unos minutos, incluso horas no pasa nada. Que la vida sigue, y estando descansada se ve de otro color....

Todo esto gracias a mis hijos, Diego y Violeta que me están demostrando que son unos super-hermanos. Me ayudan, respetan el tiempo que estoy con Mario, que el pequeño demanda. Y gracias a mi marido, Jorge, que me apoya, me entiende y me quiere con locura.

3 comentarios:

  1. Tienes toda la razón. Me alegro que el tercero no haya traído solo alegría a la familia sino un poco más de consciencia personal para ti.
    No puedo decir más que siguas aprovechando todo lo que puedas esos preciosos momentos y a esa familia que te hace tan afortunada.
    Por aquí como no se esperan embarazos intentaremos hacer algo parecido (sin bebé) para disfrutar con más calidad los momentos del día a día.
    Un abrazo

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  2. Muchas gracias Eva, sí que es verdad que todo fluye, permitiendome descansar....

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