lunes, 24 de noviembre de 2014

Mis problemas con la lactancia


Muchos de los que leeréis  esto me conocéis, soy matrona, asesora de lactancia, enfermera pediátrica; pero es que además Mario es mi tercer hijo, mi tercera experiencia con la lactancia materna (he dado pecho a mis otros dos hijos, sin grandes problemas). Y con todo este bagaje, esta experiencia personal y profesional los inicios de la lactancia han sido duros.



Nada más nacer Mario se enganchó al pecho sin problema, con mucho vigor y fuerza. Tras horas y horas, y succión continua aparecieron las primeras grietas en ambos pechos. La posición perfecta, frenillo y mandíbula controladas (el papá el maxilofacial), pero las grietas ahí estaban. Creo que normal: la piel del pezón es muy delicada, y son horas de succión fuerte por parte de un bebé, que no sólo te necesita para alimentarse, sino que también para calmarse, dormirse….

Y a los 6 días del nacimiento de mi bebé empecé con un agotamiento importante, con fiebre de 39,5º y una ligera rojez en el pecho izquierdo. No me lo podía creer!! Mastitis, yo?
Acudí al hospital para descartar una infección urinaria, ya que los loquios eran normales, y no me dolía nada. Pero se confirmó el diagnóstico: una mastitis y sin hacer cultivo ni ná, me mandaron antibiótico durante 7 días.

La posible causa de mi mastitis es la siguiente, y lo digo para advertir a todas aquellas mujeres embarazadas o recién paridas (ya se lo digo a las mujeres que hacen conmigo la preparación al parto): LOS ANTIBIOTICOS USADOS EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS DE EMBARAZO, PARTO Y/O POSTPARTO INMEDIATO. En mi caso por una infección de orina en las dos últimas semanas de embarazo.

Os ofrezco la explicación que nos dan en http://pediatradecabecera.com/2014/03/24/mastitis-1a-causa-medica-de-destete-precoz/ :
“La glándula mamaria se coloniza con bacterias (estafilococos,  estreptococos, bacterias lácticas, bifidobacterias,  etc.)  procedentes del intestino materno durante el último  tercio del embarazo. Entre ellas, un pequeño porcentaje de estafilococos poseen genes de resistencia a antibióticos, especialmente frente a betalactámicos. Al aplicar el antibiótico, se genera una disbiosis de la microbiota mamaria, de tal manera que desaparecen las bacterias sensibles pero se seleccionan las resistentes, que crecen sin competencia y alcanzan concentraciones muy superiores a las normales, lo que conduce a una mastitis infecciosa.
Se ha observado un notable aumento del porcentaje de mastitis asociadas a antibioterapia, que se suelen caracterizar por una presentación mucho más precoz que las mastitis infecciosas «tradicionales», y los primeros síntomas pueden aparecer incluso entre el primer y el séptimo día posparto. Posiblemente, una de las principales causas de este aumento es el uso inadecuado del protocolo para la prevención de las sepsis neonatales por estreptococos del grupo B (EGB). Los EGB constituyen una de las principales causas de morbilidad y mortalidad perinatal y, por ello, se toma una muestra de exudado vaginal entre las semanas 35 y 37 de gestación para su cultivo, con el fin de detectar la presencia de estas bacterias. En caso positivo, se administra un antibiótico  (habitualmente penicilina G) por vía intravenosa durante el parto.

En cualquier caso deberían administrarse probióticos clásicos o mejor de última generación (Lactobacillus salivarius o Lactobacillus fermentum)  a todas las madres que recibieran tratamiento antibiótico por la razón que sea.”

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